Reino Unido reaviva el debate sobre el retoque fotográfico
Lejos de constituir una anécdota, la práctica de trucar digitalmente (o lo que es lo mismo, con Photoshop) las imágenes de las estrellas viene siendo habitual. Especialmente en las páginas de papel cuché que erradican artificialmente cualquier atisbo de arruga o michelín de los físicos que las protagonizan. Y que no afecta sólo a los famosos: también sucumbió el presidente francés Nicolas Sarkozy. La revista Paris-Match, cuyo propietario, Arnaud Lagardère, es amigo, le eliminó un michelín de su cintura. Era el pasado verano y había que lucir palmito.